El
músculo esquelético satisface sus demandas energéticas durante el ejercicio
a través de sustratos que provienen bien de las reservas del organismo
bien de la ingesta diaria de nutrientes; fundamentalmente grasas e
hidratos de carbono.
El músculo esquelético tiene tres tipos de fuentes energéticas cuya
utilización varia en función de la actividad física desarrollada. Así,
en actividades de potencia (pocos segundos de duración y de elevada
intensidad) el músculo utilizará el llamado sistema de los fosfagenos
(metabolismo anaeróbico alactico); para actividades de alrededor de
60 segundos de duración a la máxima intensidad posible, utilizara preferentemente
las fuentes de energía glucoliticas, no oxidativas (metabolismo anaeróbico
láctico) mientras que para actividades de mas de 120 segundos, el sistema
aeróbico (metabolismo aeróbico) será el que soporte fundamentalmente
las demandas energéticas.
Factores determinantes de la utilización de sustratos durante el
ejercicio:
Intensidad del ejercicio: Al aumentar la intensidad el ejercicio,
aumenta la contribución de los hidratos de carbono a la producción
de la energía total necesaria para que se produzca la contracción muscular.
Duración del ejercicio: Para cualquier intensidad de ejercicio,
al aumentar la duración del mismo, aumenta la contribución de las grasas
como fuente de energía.
Condición física (adaptaciones al entrenamiento): Adaptaciones
al ejercicio de resistencia. Las principales adaptaciones fisiológicas
y bioquímicas que se producen con el entrenamiento de resistencia son:
(1) aumento del Consumo de Oxígeno
Máximo (VO2 MÁX) , (2) mejora del Umbral
Anaeróbico o punto de inflexión del lactato, (3) aumento
en la capacidad del músculo de almacenar glucógeno, y (4) aumento de
la tasa de oxidación de grasas con una disminución de la utilización
de glucógeno, para cualquier intensidad de ejercicio. ¿A que se debe
esto último? En primer lugar, con el entrenamiento se produce un aumento
del número de capilares sanguíneos que rodean a las fibras musculares,
lo cual facilita un mejor transporte de oxígeno y sustratos energéticos
a las mitocondrias. Esto a su vez, facilita la captación de ácidos
grasos libres por las mitocondrias de las células musculares. Además,
aumentan tanto el número como el tamaño de las mitocondrias, y aumenta
el contenido enzimático de las mismas entre un 35% y un 100%.
Sustratos ingeridos durante el ejercicio: El consumo de este
tipo de sustrato durante el ejercicio contribuye a aumentar el rendimiento
-al aumentar la resistencia a la fatiga- en deportes aeróbicos de hasta
4 horas de duración.
Temperatura ambiental: La tasa de utilización del glucógeno
muscular aumenta durante un ejercicio realizado en ambientes calurosos.
Este podría ser uno de los factores que determinan la reducción del
rendimiento físico con altas temperaturas.
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